E.

Eva AAlgún día contare una historia algo especial,  hasta entonces, escribiré únicamente de mi persona...
Mi gran triunfo ser feliz.
Desde niña, me involucre acerca del Diseño, Arte, Arquitectura, fueron mis inclinaciones y pasión. Comencé a Pintar y retomar las clases tardía, por primera vez, cogí un pincel en las clases de pintura de una escuela de diseño, por lo que se considero “autodidacta”.
Mi cita .. “Quiere ahora que me tienes y no me dejes ir si mi corazón te pertenece”
Mi lema busca tu camino y una estrategia sintiendo y luchando, sin saber jamás hacia donde la vida te llevara y que es lo que deparara, viviendo en el presente.
Finalizo este post en Buenos Aires, lo que soy, más allá de mi osamenta, de mis venas y arterias, vísceras, piel, es una red de momentos, una urdimbre de imágenes que se han ido tejiendo desde mi nacimiento hasta ahora. Y en esa trama, a la que yo imagino como una red de estrellas-neuronas (¿será el universo una conciencia inmensa y las estrellas imágenes de plenitud, y los agujeros negros puntos de dolor?) mis momentos felices relumbran y generan una intensa energía al recordarlos. Y no necesariamente están ligados a personas, (aunque muchos de ellos sí) a veces son producto de la contemplación del mundo, cuando ese mundo te regala silencios, paisajes, músicas que solo tu alma puede oír. He caminado por Buenos Aires estos días, reconociendo su formato como algo muy mío sin haber nacido en ella y sin saber bien por qué. He navegado por su río sucio y de imponente belleza, viendo sus orillas donde se mezclan las siluetas de enormes puentes con la mejor tecnología para sustentarlos, chabolas de gente sin techo y edificios majestuosos repletos de historia que te desbocan la imaginación.
Calor en Buenos Aires, el cielo se puso  azul con la salida del sol , los tejados de pizarra de las grandes buhardillas en los edificios de apartamentos coronados por cantidad de cableado colgante por toda la ciudad.
Y más tarde el sol va  tiñendo las aguas del rio de la plata de un dorado increíble, flores de cerezo brillando bajo el sol, mientras el río corría , plata, oro, y un extraño silencio acompañaba el giro de aquel  puente perfecto.
.. Me hubiera quedado allí para siempre... Luego volvió a nublarse y se hizo de noche repentinamente, seguía la blanca danza iluminada por las farolas y el silencio profundo en mi interior envolviéndolo todo. Una imagen bellísima se agregó al entramado de mi memoria, a lo que soy, sumándose a un alucinante lluvia de mosquitos rodeando mi cuerpo y dejando su huella a su paso por el. He vivido y visto lugares en este mundo, o a otro estado que por lo general no vemos.
E.