Poema Joan Margarit

COSAS EN COMÚN


Habernos conocido
un otoño en un tren que iba vacío;
La radiante, aunque cruel
promesa del deseo.
La cicatriz de la melancolía
y el viejo afecto con el que entendemos
los motivos del lobo.
La luna que acompaña al tren nocturno
Barcelona-París.
Un cuchillo de luz para los crímenes
que por amor debemos cometer.
Nuestra maldita e inocente suerte.
La voz del mar, que siempre te dirá
dónde estoy, porque es nuestro confidente.
Los poemas, que son cartas anónimas
escritas desde donde no imaginas
a la misma muchacha que un otoño
conocí  sobre aquel asiento que iba vacío.

Movimiento..


Iba hundiendo los pies en la arena aún caliente, hasta sentir la zona que inunda la marea compacta y húmeda bajo las plantas.

El mar estaba calmo, casi balsa, casi mercurio oscilando y murmurando levemente en la noche.
Había una luna lujuriosa, entre rosa y naranja, una tajada de melón chorreando luz sobre su propio reflejo en la oscuridad del mundo.
Hundí los pies en el agua. Fresca y fragante, se abrió contra mi piel como rasgada seda negra...
Me metí lentamente en la materia oscura, que me envolvió como un abrazo persuasivo y paciente.
Partida en dos por el mar a la altura del ombligo, me dejé ir meciéndome como una dócil alga, mi pelo la corona cambiante de una reina perdida para siempre en la profunda dulzura de la noche.
Lejos, los jóvenes amantes copulaban en coches aparcados frente al abismo.
Las copas tintineaban sobre manteles blancos.
Una nube tapó la luna.
Cerré los ojos.



Acércate, mírame y sonríe... será completamente mágico..



Love..

Creo que continuamente atraigo las mismas secuencias sin saber muy bien el significado. 


Y me siento abstraída, diferente, con sensaciones de asombro, me detengo y quedo inmovilizada..

No hay nada mejor que ver  gotas de lluvia  que caen a través de una gran ventana cuando  tratas de dormir, recibir un tic tic continuado en el teléfono de alguien  al otro lado del mundo, "Baby"...

Siento, me revelo y vuelvo a vivir sensaciones de ambigüedad ..
¿será que mi vida es un circuito sin una determinación o desembocadura en algún lugar?



El karma es todo aquello que hacemos, sentimos o pensamos, y que atrae automáticamente una consecuencia, la famosa ley de causa y efecto. Toda acción tiene una repercusión en el universo y por ende en nuestra propia vida.

El karma es neutro, tan bueno, o tan malo como lo que estamos o estuvimos realizando. Todos estamos en distintas situaciones kármicas, según el nivel de conciencia adquirido como resultado de muchas idas y venidas al planeta.

Nuestro presente es resultado de los hechos que en el pasado hemos causado, y lo que llamamos futuro, con cierto viso de irrealidad porque aún no ha llegado, dependerá de lo que estemos generando en este instante, del amor o el daño que causemos a otras formas de vida....
Es clarividente lo que siento cuando te observo, te creo, es un mecanismo que llevo en mi interior, sé escuchar lo que dices, e intento oler tu fragancia o experimentar la sensación sin limitación que me ofreces, ya que mis sentidos se agudizan a mil… en mi opinión eres todo sentimiento.

El arte de vanguardia

Los primeros años del siglo XX representaron una auténtica revolución para el mundo del arte, y en especial para la pintura. Mientras los artistas plásticos investigaban nuevos soportes y lenguajes, los críticos intentaban no sólo valorar y explicar lo que veían, sino también inventar denominaciones para las nuevas propuestas estéticas.

De hecho, fue el crítico francés Louis Vauxcelles quien dio nombre alfauvismo. El bautismo fue en París en 1905, cuando el grupo de pintores adscritos a esa corriente (Dufy, Matisse, Vlaminck...) expuso sus obras en el Salón de Otoño junto a un busto infantil de estilo italiano, y Vauxcelles encabezó su reseña sobre el evento con el título de “Donatello entre las fieras” (fauves en francés).


Tres años más tarde, y también en el Salón de Otoño, Georges Braque presentó unos paisajes de tonalidades apagadas pintados a base de “cubitos”, en palabras de Matisse, que intentó explicar de esa manera gráfica la nueva manera de representar la realidad. El comentario fue aprovechado de nuevo por los críticos, entre ellos el poeta Apollinaire, para llamar al movimiento cubismo.


Los “ismos” se sucedían vertiginosamente: al tubismo de Léger siguieron el futurismo de Marinetti o el dadaísmo, la corriente artística y literaria fundada en 1916 por el poeta rumano Tristan Tzara. A la hora de buscar una etiqueta original para su movimiento, éste acudió al cabaret Voltaire de Zúrich con un diccionario en el que señaló al azar una palabra. La encontrada fue dadá, que en francés significa caballito de juguete.


Y qué decir del surrealismo, cuyo primer manifiesto lo publicó André Bretón en 1924. Para algunos escritores de la época como Azorín, Machado o Guillermo de Torre la palabra, derivada del francéssurréalisme, debería haber sido traducida al castellano como superrealismo o suprarrealismo, ya que el prefijo sur en francés significa sobre o super. De hecho la Academia, con gran ecuanimidad, decidió incorporarlos todos. Así, hasta la penúltima edición del Diccionario aparecían con el mismo significado cuatro palabras: superrealismo, suprarrealismo, sobrerrealismo y surrealismo.