Existe un lugar mágico al otro lado del mundo, en el que actualmente me encuentro…
Uruguay, Punta del Este.
Un ambiente actualmente frio y solitario, aun así no deja de ser idílico. Un sitio que debo admitir que me ha enamorado, “el corazón de la barra” un oasis . Un ambiente bohemio recubierto de diseño, un atelier completo donde el arte no te deja
indiferente.
Lo que me resulto llamativamente curioso cuando lo conocí, fue su calle, porque mas allá de eso no deja de ser una calle, es una de las zonas más exclusivas y vibrantes de Punta del Este, en la que te vas adentrando mas allá y resulta fascinante.
Lo que me han descrito hasta ahora, ya que no lo he vivido dado que llega es que el centro de atención es esa calle que parece inmensa y larga y tan solo la recorres en diez minutos.
La Barra resulta ser el centro de la movida de pubs, restaurantes, discos y establecimientos similares llenos de encanto y diseño. Es destacable y sus playas de moda de los últimos años están ubicadas preferentemente más allá del balneario, por lo que el paso obligado por esta zona lo ha revalorizado.


Lo he vivido en pleno invierno, por lo que no pude saborear todo lo que hasta ahora me han descrito cuando llega la primavera y el verano. He podido disfrutar un invierno solitario, por lo que confieso que me puede resultar hasta mas intenso, reflexivo.
Me fascino su puente llamado Leonel Viera es una estructura muy particular ya que tiene 2 ondulaciones.
El puente inicialmente fue construido en 1965 por Leonel Viera, en 1999 se construye un segundo puente debido a la gran afluencia de tráfico hay uno de ida y otro de vuelta, ambos de dos carriles cada uno atravesarlo en coche provoca en el estómago una sensación única, muy divertida, por lo impulsa a querer cruzarlo una y otra vez.
El mar que lo recubre, su diseño, ambiente, fascinante!!!! actualmente solo puedes ver surf aprovechando el mar bravo. Todo lo que lo rodea es indescriptible, playas vacías, olas como si entre ellas mismas se enfrentaran unas con otras, estallando sobre las rocas acompañándolas un sonido vibrante. Aire, olor y sobre todo soledad. Todo un pueblo desértico, “cerrado fuera temporada”, apenas dos lugares para tomar un café frente al mar, para sentirlo y disfrutar mientras su aire te roza la piel.![01_thumb[3] 01_thumb[3]](https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgdn4TrWq7HZ6rHrlIxYu4RJyTaeP7My3Y_ldEnHkPJ4Qz-HoWcFv8ntP_Xm1bnYgW7FX2bC899Bm_f1UgaJJqzZOtReXPgQ1dZKQMH93X_PvWaI_zinmWWkmgr8nI4k7lfYMibF3JTyeI/?imgmax=800)
Un lugar del cual es difícil que tu vista no deje de quedar manipulada y cada uno de los sentidos que tenemos, los haga aflorar. Me considero afortunada, lo he vivido, sentido. Conocerlo ha sido sentir todos sus alrededores y si te adentras mas allá de la barra os aseguro, que si miras su horizonte, no deseas irte jamás.
E.